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Salud Bucal en la Tercera Edad

«Se puede llegar a una edad avanzada con buena salud bucal, siempre y cuando nos acompañe una adecuada higiene oral y sus respectivas visitas con el dentista».

Suceptibilidad a enfermedades bucodentales en la vejez

Con el aumento de la edad, las personas mayores tienen más probabilidad de presentar enfermedades bucodentales como la caries, gingivitis (inflamación de las encias) Xerostomía (Boca seca, un ambiente apropiado para el crecimiento bacteriano) y cáncer oral.

Además, el uso de medicamentos, el deterioro físico, así como los cambios en la dieta o una higiene deficiente puede propiciar el desarrollo de dichas enfermedades provocando diversos malestares bucales como:

  • Dolores
  • Llagas
  • Infecciones
  • Perdida de dientes
  • Mal aliento

Importancia de la salud bucal

En la salud general del adulto mayor, influye mucho la cavidad bucal (lengua, dientes, glandulas salivares, encias y huesos de la boca), ya que ésta tiene utilidad en el lenguaje, en la masticación y apariencia física, y por ende en su autoestima. Por ello, mantener la salud bucal en la tercera edad es de suma importancia, ya que no sólo beneficia a esta área, sino que también influye positivamente en el bien estar y la calidad de vida.

Por lo contrario, si esta zona no tiene un correcto mantenimiento, sabremos que este descuido puede desencadenar en otras enfermedades como son las respiratorias ya que las bacterias viajan desde la boca hasta los pulmones o en algunos casos, los problemas gastrointestinales están causados por deficiencias bucodentales. Una dentadura incompleta provoca la inadecuada masticación de los alimentos, dando lugar a una mala digestión y obtención de nutrientes.

Finalmente, en el caso de las personas con diabetes tienden a desarrollar enfermedad periodontal a un ritmo de tres a cuatro veces mas rápido que las personas sin esta enfermedad.

Consejos para mejorar y mantener la salud bucal

Revise las sugerencias para buen cepillado y uso del hilo dental.

Elija un cepillo de dientes suave y sustituyélos cada 3 a 6 meses.

Evita el cepillado agresivo, ya que da lugar a abrasión dental.

Los cepillos de dientes eléctricos eliminan más placa bacteriana y reducen más la gingivitis que el cepillado manual debido a su acción de rotación oscilatoria.

Reforzar la higiene con el uso de antiséptico bucal que posea agente antibacteriano.

No ingerir chocolates, bebidas azucaradas ni dulces como refrigerio, ya que fomentan la generación de ácidos en la boca.

Tomar 2 litros de agua (8 vasos) al día, pues la adecuada aportación de este líquido garantiza mejor producción de saliva.

Erradicar el consumo del tabaco, ya que no sólo cambia la coloración de los dientes, sino que altera la química de la saliva.

El uso de sustitutos de la saliva en personas de edad avanzada mejora los síntomas de boca seca.

Consultar al dentista la posibilidad de tomar placas de rayos X periódicamente, en la zona de la mandíbula, para detectar aquellas caries que podrían permanecer ocultas a la vista.

Si usa prótesis dentales y son de colocación reciente, se debe llevar una dieta a base de alimentos suaves. Aquellos de consistencia más dura se incorporarán en forma paulatina. La comida debe masticarse lentamente, tanto para no afectar a las estructuras de la boca como para no estropear las prótesis.

Retirar las prótesis removibles antes de iniciar la higiene diaria de las piezas dentales naturales y las encías, usando cepillo y pasta específicamente diseñados para la limpieza de dientes postizos

Evitar la limpieza o esterilización de prótesis removibles o dentadura postiza en agua hirviendo, ya que es muy probable que el calor dañe o desajuste a este accesorio. Utilizar dicho líquido a temperatura ambiental y antiséptico recomendado por el dentista.

Evitar el uso rutinario de limón, glicerina, bicarbonato de sodio o el agua oxigenada para el cuidado bucal ya que pueden potenciar la descalcificación de los dientes y provocar sequedad, originar quemaduras superficiales o

alterar el pH de la cavidad oral, haciéndola más susceptible de sufrir infecciones.

Por último, es importante recordar que, para prevenir y tratar enfermedades bucodentales, las personas de la tercera edad y en general deben acudir al odontólogo en forma regular (cada seis meses), y que es importante comunicar al profesional si toman algún medicamento o sufren alguna enfermedad, a fin de que todo tratamiento que se emprenda sea efectivo y bien orientado.

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